Mi Enfoque
El enfoque humanista en psicoterapia se centra en la relación terapéutica como un espacio de empatía, autenticidad y aceptación incondicional.
Tiene sus bases en la creencia de que las personas tienen una capacidad innata para el crecimiento, el cambio y la autorrealización. Pone énfasis en la experiencia subjetiva, los significados de sus vivencias y la importancia en la búsqueda un sentido de vida.
Te comparto algunas características del enfoque humanista:
1. Enfoque centrado en la persona: Fomenta la importancia de la relación terapéutica sin juicios como un vehículo para el cambio. Se ofrece un entorno de comprensión empática, aceptación y autenticidad, permitiendo al paciente explorar su propia experiencia y emociones sin juicio.
2. Autonomía y libertad personal: El enfoque humanista enfatiza que las personas tienen la capacidad de tomar decisiones y responsabilidades por sus propias vidas. Se les ve como personas capaces de construir su futuro mediante el autoconocimiento y el cambio.
3. Énfasis en el presente: Si bien el pasado puede ser relevante, el enfoque humanista se centra en el momento presente y en cómo las personas pueden vivir de manera más plena aquí y ahora. Se busca promover la conciencia y la vivencia plena de los sentimientos, pensamientos y experiencias actuales.
4. Autorrealización: El enfoque humanista considera que las personas tienen una tendencia natural hacia la autorrealización, es decir, la capacidad de desarrollarse plenamente, alcanzar su potencial y vivir de manera auténtica. Esta autorrealización es vista como un proceso continuo de crecimiento personal.
5. Valorización de la experiencia subjetiva: La psicoterapia humanista subraya que cada persona es única, por lo que se enfoca en la percepción que cada persona tiene de sí misma, del mundo y sus significados. Se da importancia a cómo la persona vive su realidad, sin imponer categorías o interpretaciones externas.
6. Desarrollo de la empatía y la comunicación auténtica: A través de la empatía, la terapeuta se esfuerza por comprender y reflejar los sentimientos y pensamientos de la persona, lo que permite la sensación de validación y escucha. La autenticidad en la interacción terapéutica también es esencial, ya que promueve una relación genuina y de confianza.
